Se aproxima el final de año y con ello toda la parafernalia que trae el advenimiento de las fiestas. Comienza a sentirse el impulso de salir a comprar regalos e, inevitablemente, afloran los cuestionamientos personales y familiares. Contrariamente a la creencia popular de que ésta es una época para brindar y celebrar momentos dulces en familia, la realidad argentina muestra otra cara: por estas fechas, más precisamente entre el 15 de diciembre al 1° de enero, suelen producirse más casos de depresión, ansiedad y malestar existencial. A eso se le suma un año complicado en cuestiones socio-político-económicas que inciden en un malestar generalizado que dispara altos niveles de estrés colectivos.

 

¿Cuáles  son las razones para que el fin de año sea la época de mayor estrés?

* El final de año siempre es un momento de balance en el que tendemos a mirar en retrospectiva aquellas cosas que hicimos o hemos dejado de hacer. Los argentinos y, sobre todo, las mujeres en un amplio porcentaje suelen conectarse con una mirada nostálgica, autoexigente y con cierta tendencia desvalorizadora acerca de lo que no cumplieron para este año. y esto les genera malestar, dolor e impotencia.

* Las fiestas siempre nos obligan a pensar en nuestras relaciones familiares y con quiénes pasaremos esos momentos donde supuestamente deberíamos sentirnos felices, “descorchando champaña”.  Puede sucederte que tus relaciones familiares no estén armónicas o, simplemente, estés aburrida de ver siempre las mismas caras con las mismas historias. Eso comienza a generarte un estrés y malestar que te dispare cuestionamientos existenciales que pueden causarte dolor y “bajones”.

* A esta altura, nuestra psiquis anhela cerrar las rutinas anuales y descansar; por ende, nuestro nivel de energía es menor y manifestamos poca disponibilidad de comenzar algo nuevo. Cualquier cosa que sea percibida como “carga” puede generar síntomas psicosomáticos o irritación, ansiedad u otras “yerbas amargas”.

 

Frente a este cuadro… ¿Qué podemos hacer para afrontar el estrés y convertirlo en una oportunidad de crecimiento y renovación para nuestra vida? He aquí una serie de sugerencias para que puedas disfrutar estas fiestas con armonía y tomar el mes de diciembre como una preparación psicológica para disfrutar, cerrar tu año e iniciar un 2015 con amor, potencia y claridad:

* Reconocé tus logros. Sé consciente de aquellas pequeñas metas y actividades que cumpliste y que te aportaron bienestar y crecimiento. Permitite tener una mirada amorosa con vos misma, en vez de insistir en mirarte bajo una lupa de exigencia altísima que no conduce a nada. Y aquellas que te quedaron en el tintero, definí si deseás comenzarlas o, simplemente, postergarlas. Poder ordenar y clarificar nuestras metas es una manera de realizar un balance armónico sin cargar deudas pendientes.

* Limpiá viejos rencores. Acudir a una fiesta de fin de año con un familiar cercano con el que te sentís conflictuada, distanciada o molesta no es algo placentero. Aprovechá estas semanas previas para dialogar con algún pariente o amigo a quien estimes, y aclarar conflictos en tu relación. Llegar a fin de año sin “mochilas de resentimiento” es extremadamente bueno para nuestra salud psico-física y nos permite celebrar plenamente.

* Decidí con quiénes querés celebrar. El mandato cultural de festejar las fiestas en familia puede resultarte una cadena rígida sin sentido. Es importante que te asumas como una mujer adulta responsable de tu propio placer. Si tuvieses que elegir qué te nutre realmente, ¿de qué manera pasarías tus fiestas? ¿Con que personas? Hacerte responsable de tus elecciones en esta época de año es una manera potente de confiar en vos misma y habilitarte para disfrutar de un año próspero.

*¿Qué estás dispuesta a hacer para que el 2015 te resulte realmente próspero y pleno? Nuevamente, aquí se trata que asumas tu responsabilidad. Este 2015 puede ser pleno y abundante si estás dispuesta a dar lo necesario para eso. Más allá de los resultados, lo que nos gratifica plenamente es la sensación de que estamos comprometiéndonos con aquello que nos nutre. ¿Tenés claro aquello que querés hacer para crecer en tu vida? ¿En qué áreas específicas de tu vida querés poner tu esfuerzo, consciencia y amor? Definir metas pequeñas y claras nos da un rumbo y confianza en la vida. También esta es una época propicia para practicar actividades que nos conecten con mayores niveles de energía, alegría y bienestar.

Estas sugerencias pueden ayudarte mucho a no ser víctima del estrés de fin de año y transitar diciembre desde una postura más vital, consiente y comprometida, lo cual será un puntal fundamental para iniciar tu 2015 con plenitud y abundancia.

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