Germany, Bavaria, Munich, Businesswoman and man making money

Cientos de millones de dólares son consumidos y gastados al año para adquirir libros, cursos y servicios de psicoterapia que nos ayuden a crecer, avanzar hacia nuestras metas y enfrenta

rnos a nuestros miedos.En mi consultorio psicológico, suelo atender personas que manifiestan querer una vida de proyectos, dinero, salud y prosperidad. Estas personas parecen tener claro que quieren recibir de la vida…sin embargo poco se enfocan en lo que pueden dar y brindar a los demás.

Dar es una de las leyes ancestrales más potentes y antiguas de la abundancia. Si quieres recibir de la existencia  amor, salud y dinero, aprende a darlo desinteresadamente.  Es muy difícil que puedas avanzar en tu vida si no generas un espacio en tu agenda semanal para dar algo a los demás. ¿A que me refiero con dar? Simplemente a generar una hora o más por semana, como mínimo, para brindar algo de valor a otras personas, con el fin de ayudarlas a crecer y prosperar en sus vidas. Este algo puede ser tu dinero, tiempo, habilidades o afecto que estés dispuesto a comprometerte por un periodo de tiempo determinado. No se trata de dar una limosna en la calle o hacer donaciones esporádicas de ropa o dinero cada tanto. Eso en sí mismo no es malo, por el contrario es de mucho valor, pero no terminas de comprometerte. De lo que estoy hablando es que asumas un compromiso semanal como mínimo de 3 meses con una causa que sea de bien para los demás. Esto constituye el arte de dar.

Dar  tiene grandes beneficios. Por empezar, te ayuda a soltar tu ego ambicioso y te conecta con el corazón, lo cual genera un campo magnético potente que atrae a tu vida oportunidades de crecimiento en todas las áreas. Segundo, te vuelves una persona más atractiva y confiable para los demás. Solo reflexiona en aquellas personas que solo piensan en sí mismas… ¿las buscarías para generar una amistad? ¿Te gustaría pagarles por un servicio que presten? ¿Formarías una pareja con ellas? Dar es tremendamente gratificante. Aumenta las endorfinas en sangre con lo cual aumentan nuestros niveles de bienestar y satisfacción.

Siempre es posible trabajar nuestro aspecto egoísta para que florezca nuestro lado altruista.

Pablo Nachtigall