La depresión cuando nadie la espera

 Reflexiones sobre vulnerabilidad masculina a partir de Thor

A menudo asociamos la depresión con la debilidad, pero ¿qué ocurre cuando el “Dios del Trueno” cae? En la última década, Thor se convirtió en uno de los superhéroes más admirados del cine. Interpretado por Chris Hemsworth, siempre lo vimos riendo, peleando y derrochando una fuerza sobrehumana. Sin embargo, en Avengers: Endgame, nos encontramos con una realidad distinta: un Thor con obesidad, aislado, descuidado y sumido en la ira.

Como psicólogo con 20 años de experiencia, veo en este “Thor deprimido” un espejo de lo que viven cientos de miles de hombres. La depresión no discrimina, y a menudo, ataca con más fuerza a quienes sienten que deben ser invulnerables.

¿Qué es la depresión y por qué afecta a los “héroes” de la vida real?

El trastorno depresivo no es solo “estar triste”. Es una condición mental que afecta la motivación, el sueño, el apetito y, sobre todo, la capacidad de sentir placer (anhedonia). En Colombia, por ejemplo, las cifras son alarmantes: somos el séptimo país con mayores casos de depresión en el mundo.

Síntomas comunes que debemos identificar:

  • Falta de energía y dificultad para levantarse.

  • Descuido de la higiene y apariencia personal.

  • Sentimientos de culpa excesiva o baja autoestima.

  • Pensamientos de muerte o desesperanza frente al futuro.

  • Aislamiento social y refugio en sustancias (como el alcohol en el caso de Thor).

El diálogo interno: El martillo que nos golpea

En la ficción, Thor se hundió por el autorreproche de no haber detenido a Thanos. En la realidad, la depresión suele alimentarse de un diálogo interno incapacitante. Nos sentimos culpables por el pasado o frustrados por no cumplir con las expectativas de éxito, fuerza y provisión que la sociedad impone a los hombres.

Esta “conversación” con nosotros mismos genera un ciclo de enojo e impotencia que, si no se trata, termina por quitarnos las ganas de vivir.


3 Pasos para abordar la depresión desde una mirada psicológica

Si te sientes identificado con el proceso de Thor, es fundamental cambiar la perspectiva sobre lo que te está ocurriendo:

1. Pedir ayuda es un acto de valentía, no de debilidad

La depresión no es una maldición, es una condición de salud. Incluso el hijo de Odín necesitó el apoyo de sus compañeros para levantarse. Reconocer que necesitas ayuda profesional (psicólogos o psiquiatras) es el primer paso para recuperar tu vida. ¿Te permites ser humano y pedir ayuda humildemente?

2. La depresión como mensajera para el cambio

Muchas veces, este estado llega para indicarnos que algo en nuestra estructura de valores o en nuestra forma de amar ya no funciona. No es un virus que erradicar, sino una oportunidad para una reflexión profunda. En terapia, he visto cómo personas que tocaron fondo transformaron su crisis en una vida con mayor propósito y plenitud.

3. Revisar y sanar el trato hacia uno mismo

Detrás del descuido físico de Thor había un juez interno implacable. La depresión es la invitación a examinar cómo nos hablamos. Necesitamos cambiar la crítica destructiva por la autocompasión y la amabilidad. Existen técnicas para reestructurar estos pensamientos y empezar a tratarnos con el respeto que merecemos.


Conclusión: Más allá de la máscara del superhéroe

A diferencia de los personajes de cómic que suelen cargar sus traumas en soledad, nosotros tenemos la opción de buscar orientación. La vulnerabilidad no nos hace menos hombres; nos hace más reales y, eventualmente, más fuertes.

¿Sientes que estás cargando con un peso que ya no puedes sostener solo? No esperes a que tu “armadura” se rompa por completo.